El territorio bajo observación: estas son las nuevas herramientas de NeMeA Sistemi para la gestión de las zonas verdes municipales
Los servicios de NeMeA Sistemi ayudan a las administraciones a gestionar las siegas, la evolución de la vegetación, controlar la cobertura arbórea e identificar las zonas que requieren un control.
Para un ayuntamiento, realizar un seguimiento continuo del estado de las zonas verdes significa integrar notificaciones, inspecciones y datos técnicos. Las observaciones por satélite aportan una visión periódica y comparable a lo largo del tiempo, útil para examinar superficies extensas y centrar la atención en los puntos donde surgen variaciones o anomalías. Las imágenes por satélite no sustituyen a las inspecciones sobre el terreno, sino que ofrecen información útil para definir las prioridades de control y profundizar en las situaciones que merecen atención.
El servicio se centra en tres ámbitos complementarios: la identificación y verificación de las zonas sujetas a siega, la gestión de las tareas de mantenimiento de las zonas verdes y la supervisión de los bosques y de la cubierta arbórea. En todos los casos, la comparación entre las observaciones recabadas en distintos momentos permite detectar variaciones y convertirlas en recomendaciones operativas para la administración:
- Identificación y verificación de las zonas sujetas a siega y gestión de las intervenciones de mantenimiento de las zonas verdes: identifica las zonas en las que la vegetación presenta variaciones compatibles con una siega o con una intervención de mantenimiento. Para cada señal, puede indicar un intervalo de tiempo probable, el nivel de confianza correspondiente y las superficies que deben someterse a verificación.
- Estado de la vegetación y zonas en situación de estrés: Realiza un seguimiento de la evolución de la vegetación y destaca las zonas vigorosas, las áreas en declive y las anomalías radiométricas o fenológicas compatibles con posibles condiciones de estrés, comparándolas con la evolución estacional prevista y con los años anteriores.
- Control de los bosques y de la cobertura arbórea: Observación de la distribución de la vegetación arbórea e identificación de pérdidas, aumentos o cambios persistentes que deban ser objeto de un análisis más detallado.
De las observaciones a las prioridades de control
Durante los períodos en los que está previsto el segado, una actualización mensual puede ayudar a seguir la evolución de la vegetación y a identificar las zonas que requieren una inspección más detallada. Al final de la temporada, un resumen permite reconstruir la evolución global de las superficies supervisadas. Además, el servicio puede activarse previa solicitud para las zonas señaladas.
En cuanto al estado de la vegetación, la periodicidad recomendada es quincenal o mensual durante la temporada vegetativa y trimestral fuera de temporada. Las series temporales permiten distinguir las variaciones ocasionales de las señales persistentes y seleccionar las zonas en las que programar visitas de inspección u obtener información adicional.
En las zonas boscosas, la comparación entre observaciones sucesivas permite, además, detectar cambios persistentes en la cobertura arbórea. Para Ayuntamientos de zonas de montaña, organismos de parques nacionales y gestores forestales, esta información puede servir de base común para planificar análisis en profundidad e inspecciones.
Los resultados pueden incluir mapas de variaciones compatibles con la siega o el mantenimiento, polígonos de las zonas que deben verificarse, mapas de vigor y anomalías de la vegetación, mapas de la cobertura arbórea y de los cambios persistentes, indicadores por zona, series temporales, estadísticas por municipio o área y niveles de información que pueden integrarse en los sistemas SIG y WebSIG de la entidad.
Un apoyo a las inspecciones sobre el terreno
Los datos satelitales deben interpretarse con cuidado. Una variación en la vegetación puede ser compatible con una siega, pero por sí sola no demuestra dónde ni cuándo se llevó a cabo dicha intervención. Del mismo modo, una anomalía puede indicar una posible situación de estrés sin identificar automáticamente su causa. Para una evaluación formal pueden ser necesarios otros datos o una verificación sobre el terreno.
Para la administración local, el valor del servicio radica en la posibilidad de observar el territorio de forma homogénea, identificar con antelación las zonas que requieren atención y organizar de manera más específica controles, inspecciones y análisis en profundidad sobre la cobertura arbórea.