NeMeA Sistemi obtiene la certificación ISO/IEC 42001: un paso adelante en la gestión responsable de la inteligencia artificial

La certificación del sistema de gestión de la Inteligencia Artificial consolida un proceso que aúna la observación de la Tierra, el conocimiento del territorio y la vigilancia medioambiental.

Una imagen de satélite puede revelar mucha información: los cambios en el territorio, una variación que hay que analizar en profundidad, los indicios de un ecosistema marino que hay que observar con atención. Para transformar rápidamente estos datos en información útil e intervenir ante situaciones críticas, se necesitan tecnologías capaces de interpretarlos y un método que permita verificar los resultados.

NeMeA Sistemi se mueve en esta doble vía y ha obtenido la certificación ISO/IEC 42001:2023, la norma internacional dedicada a los sistemas de gestión de la inteligencia artificial. Un hito que consolida la forma en que la empresa desarrolla y utiliza la inteligencia artificial en sus soluciones para el territorio y el medio ambiente.

El punto de partida consiste en hacer que grandes cantidades de datos sean comprensibles y extraer de ellos información útil para tomar decisiones eficaces. Una tarea que requiere prestar atención también a lo que hay detrás de cada resultado, desde el origen de los datos hasta las verificaciones realizadas, pasando por las limitaciones de los modelos y la posibilidad de reconstruir el proceso de análisis.

Interpretar el territorio, observar el mar

Este enfoque se plasma en 3xA®, la tecnología patentada NeMeA que utiliza datos de radar SAR por satélite y algoritmos de análisis para identificar y representar las transformaciones territoriales.

El mecanismo es el de la Detección de cambios: comparar imágenes de satélite tomadas en distintos momentos para detectar variaciones y anomalías. Los resultados se convierten en capas de información geográfica que pueden consultarse en los sistemas SIG y WebSIG, incorporando el análisis por satélite a las herramientas de planificación y gestión.

Desde la tierra hasta el mar, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cómo traducir lo que observamos en una comprensión más clara de lo que ocurre?

La respuesta viene de EMAMI – Ecosistema de seguimiento medioambiental marino basado en el IoT, en el marco del cual NeMeA está desarrollando modelos de inteligencia artificial para procesar datos satelitales ópticos y multiespectrales. El objetivo es poner de relieve los cambios y los posibles problemas de las comunidades de organismos marinos, prestando especial atención a las praderas de Posidonia oceanica.

Dos ámbitos distintos, un denominador común: poner a disposición de las administraciones públicas y de los organismos encargados de la protección de los recursos naturales herramientas de análisis que ayuden a interpretar los cambios y a orientar las decisiones.

La innovación también pasa por el método

Cuando una información puede contribuir a la toma de una decisión sobre el territorio o el medio ambiente, el proceso que la ha generado adquiere una importancia especial. Aquí es donde entra en juego la ISO/IEC 42001, ofreciendo un marco estructurado para gestionar la Inteligencia Artificial a lo largo de su ciclo de vida, desde la definición de los objetivos hasta la evaluación de los riesgos, pasando por la verificación de los resultados y la mejora continua.

La certificación se refiere al sistema de gestión adoptado por NeMeA y refuerza los procedimientos con los que la empresa acompaña el desarrollo de sus tecnologías. La calidad de los datos, la trazabilidad y la conciencia de las limitaciones se convierten en elementos del trabajo diario en el ámbito de la IA.

«La inteligencia artificial se convierte así en una herramienta para pasar de la disponibilidad de los datos a su interpretación: no sustituye a quien debe tomar las decisiones, sino que contribuye a poner a su disposición información más oportuna y fácil de interpretar»., afirma Michele Boella, director ejecutivo y fundador de NeMeA Sistemi.

Para NeMeA, obtener la certificación ISO/IEC 42001 supone reforzar aún más esta visión. La IA se integra en una cadena de valor que va desde la recopilación de datos hasta su representación geográfica, integrando Observación de la Tierra, SIG, IoT y robótica marina.

El valor se mide por el conocimiento que se obtiene de ello y por la posibilidad de descifrar las dinámicas de un lugar, comprender un cambio y reconocer una señal que merezca ser analizada en profundidad. Y de proporcionar a quienes deben tomar decisiones las condiciones necesarias para hacerlo con mayor conocimiento de causa.

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