El marco normativo y el objetivo 30×30: el compromiso de «NeMeA Sistemi» con la protección de los ecosistemas marinos
La protección de los ecosistemas marinos No solo supone una elección ética, sino una necesidad consagrada por un complejo proceso legislativo que une a Italia con el resto del mundo. El proceso recibió un impulso decisivo en Montreal en diciembre de 2022, durante la COP15 sobre Biodiversidad. En esa ocasión, 190 países adoptaron el Marco Global de Kunming-Montreal para la Biodiversidad (GBF), un acuerdo histórico para la protección de los ecosistemas a través de 4 objetivos a largo plazo y 23 metas globales.
En este contexto, el marco internacional establece la necesidad de proteger la naturaleza a través de tres ejes principales:
- Objetivo 30×30: el compromiso de proteger al menos el 30 % de la superficie terrestre y marina de aquí a 2030.
- Restablecimiento: la regeneración de los hábitats que ya han sufrido una degradación.
- Transparencia: el seguimiento de los avances mediante datos fiables y ciclos de revisión quinquenales.
A nivel europeo, esta visión se plasma en la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina (MSFD). La directiva exige alcanzar y mantener el «buen estado medioambiental» (GES) de las aguas. De este modo, el mar se gestiona como un sistema complejo, en el que el cambio climático se entrelaza con presiones antropogénicas como la pesca, el turismo, el tráfico marítimo y la contaminación.
Desde el Mediterráneo hasta las costas italianas
El paso de las grandes cumbres internacionales a la realidad nacional no es solo una cuestión burocrática. Italia, con casi 8.000 km de costa, se encuentra en el centro de este reto. Para convertir los compromisos globales en proyectos locales, las instituciones han creado un marco normativo destinado a involucrar a las administraciones públicas, los organismos de investigación y la sociedad civil en una misión común.
El núcleo operativo de este compromiso es la Estrategia Nacional para la Biodiversidad 2030 (SNB 2030). En este contexto, las ambiciones se traducen en objetivos concretos y cuantificables:
- Ampliación de la red de protección: El objetivo es garantizar la protección del 30 % del territorio nacional, destinando un 10 % a una protección rigurosa para preservar los espacios vírgenes.
- Recuperación de los hábitats: La estrategia tiene como objetivo mejorar en un 30 % el estado de conservación de aquellas especies y hábitats que actualmente se encuentran en condiciones desfavorables o en situación de riesgo.
- Conectividad y resiliencia: Se prevé el refuerzo y la organización de los corredores ecológicos existentes —ya identificados en el marco de la Red Natura 2000— mediante medidas más estrictas de protección, gestión activa y seguimiento, con el fin de mejorar la conexión entre las áreas protegidas y aumentar la capacidad de los ecosistemas para adaptarse al cambio climático.
Una contribución fundamental proviene de la protección de los ecosistemas marinos con alto contenido de carbono, lo que a menudo se denomina «carbono azul» (blue carbon). Entre ellos se encuentran las praderas de Posidonia oceánica, los humedales costeros y los bosques de algas, que desempeñan un papel esencial en la absorción y el almacenamiento de CO₂, contribuyendo de manera significativa a la mitigación del cambio climático. Para poner en práctica estos objetivos, Italia recurre a instrumentos consolidados como la Red Natura 2000 —que protegen los hábitats y las especies de interés comunitario— y las Áreas Marinas Protegidas, que regulan las actividades humanas para garantizar la salud de los ecosistemas.
De los objetivos a los hechos
Para acelerar la consecución del objetivo 30×30, documentos como elPlan de Acción para los Océanos (impulsado por la UICN y el Foro Económico Mundial) y los recientes «Nice Commitments for the Ocean» de 2025 proporcionan directrices operativas. Estos instrumentos instan a los gobiernos y a las empresas a pasar de las declaraciones de intenciones a inversiones concretas, promoviendo una responsabilidad compartida en la protección de los océanos.
¿Qué va a pasar ahora? Comprender cómo las políticas internacionales y nacionales se están orientando hacia la protección de los ecosistemas es un requisito previo indispensable para apoyar la defensa del medio marino. En los próximos artículos se analizará en profundidad el papel específico de la Red Natura 2000 y de los hábitats prioritarios identificados para las medidas de conservación.